ALLALINHORN, WEISSMIES Y DOM DE MISCHABEL

NO TE PIERDAS EL PROXIMO ESTRENO DE........





Caguetas en Suiza

Introducción (por Dani)

Estaba todo planificado desde diciembre, la ilusión desbordaba a los caguetas en el aeropuerto de Valencia a la espera de la salida del vuelo de RYANAIR hacia Bergamo, desde allí teníamos que coger coches de alquiler que tras unos doscientos kilómetros nos llevarían al ansiado valle de Saas, en concreto al tranquilo pueblo de Saas-Grund.

La incertidumbre que habíamos tenido meses atrás sobre que tiempo nos iba a hacer se había disipado, ya que las previsiones eran de lo mas optimistas, pero ya se sabe que en Alpes las
previsiones anticipadas no sirven de mucho y en cualquier momento te puede cambiar el tiempo y con ello la suerte del grupo.

*** Todo el trabajo realizado por Felip (nuestro "Sebastián Álvaro"), daba sus frutos, la organización de los alquileres de los coche, casas y reservas de refugios fueron dignas de elogio, y la planificación de las actividades de montaña rozaron la perfección.***

Una vez instalados en el campamento base, una acogedora casa rural a los pies del glaciar de Bidergletscher (gletscher=glaciar) , procedimos a cenar y a concretar las actividades propuestas, siempre con la ayuda de las sacrificadas "niñeras" tras pactos con sus respectivas parejasdeegoistasfreakismontañeros.

El valle prometía, aunque un poco contaminado como casi todos los alpes por remontes mecánicos, ya que son base para deportes de invierno, que es temporada alta por estos lares y ya se sabe que donde hay pistas de esquís no existe la tranquilidad.
Pero en contra de mis principios y reconociendo que para ac
tividades de una semana en Alpes te vienen bien para poder aclimatar y que no te sorprenda el "señor del mazo", los utilizamos en dos ocasiones.
1.ALLALINHORN 4027m








No tiene mucha historia si lo haces como lo hicimos nosotros, desde el restaurante giratorio mas alto de Europa a 3500m donde te deja el teleférico y tren cremallera Alpin-express que se coge desde Saas-Fee tras el pertinente tributo al parking, cosa obligada en las zonas turísticas de alpes, de ahí a la cumbre sin problemas, unos 500m de desnivel sin apenas dificultades técnicas, salvo que bajes del teleférico y te eches a correr que entonces subes con la sensación de llevar un pedal que no te sostienes.

Felip y un servidor tomamos la delantera, teníamos ansia de montaña y no nos dimos cuenta que habíamos dejado demasiado atrás a Lucia que estuvo unas cuantas horas maldiciéndonos en silencio......, se bordea la zona de seracs y se coge un hombro que en pocos minutos te deja en la arista cimera, que tras unos pocos metros acaba en la cumbre bastante afilada como casi todas las de los Alpes, en frente al vista era espectacular aunque se estaba empezando a enmarronar el día, el Cervino, el macizo del monte rosa y el cercano e im
presionante Rimpfischhorn (horn= cuerno aunque también se usa para pico de forma piramidal) nos avisaban de que no todo iba a ser tan fácil, al rato llegó Pedro. Lucia se había dado media vuelta casi tocando la arista cimera, impresionada por el cambio brusco de tiempo y la cogimos enseguida bajando todos juntos hasta la cueva que se ha excavado en el glaciar bajo el restaurante. Lo mejor, sin duda, la pequeña muestra de material alpino de época que nos hace admirar aún más las hazañas de los primeros alpinistas. Cogemos de nuevo el metro y el teleférico y nos vamos hacia los coches donde nos espera la familia. Llegando se pone a llover de lo lindo y no nos mojamos por los pelos.

2. FERRATA DE JEGIHORN O JÄGIHORN (según donde se lea) (por Felip).







Para este segundo día, volviendo a echar mano de los poco éticos pero bastante socorridos teleféricos, tenemos previsto realizar una ferrata que, si bien en el libro que consultamos sobre Ferratas de los Alpes no la pintan como nada espectacular, sí que habíamos visto en Internet que se habían instalado recientemente unos cables para hacer un puente tibetano de lo más emocionante. Así que cambiamos a Dani, pureta escalador, a quien hoy le tocaba quedarse al cuidado de Noa, por Belén, entusiasta ferratista, y cogiendo desde el mismo pueblo de Saas Grund el teleférico de Hohsaas, subimos hasta la parada de Kreuzboden a 2397 m de altitud. Antes ya habíamos hecho un calentamiento andando rápido desde el apartamento hasta el teleférico ya que, aunque nuestra intención era pillar el de las siete y media de la mañana, las cabinas ya llevan media hora en marcha cuando salimos a la calle. En la estación intermedia de Kreuzboden hay unas espectaculares vistas que nos muestran el pico que hicimos el día antes, el Allalin, el que haríamos el día siguiente, el Weissmies y el que dejamos de postre para final de semana, el Dom. También hay unas taquillas para guardar material de ski que nos servirán para dejar todo lo que no necesitamos para la ferrata, ya que nuestra intención es subir después hasta el refugio de la estación superior de Hohsaas donde dormiremos para subir pronto al Weissmies.
Mandamos un mensaje a Dani para que, cuando se reúna con nosotros junto a María José, Noa y Pau, nos suba algunas cosas que con las prisas se nos han olvidado. El sendero que sube a buscar la ferrata coincide en su inicio con el que va a los refugios de Weissmieshütte (hütte=refugio) y Hohsaas, el cual va pasando bajo los remontes de las pistas de ski. Al llegar a una casa de instalaciones de ski te vas hacia la izquierda desde donde ya se van tomando buenas vistas del Jegihorn, aunque aun no se ve la ferrata. Poco más arriba, un poste indicador en una zona más llana te señalan la subida andando (con marcas blancas y azules que tendremos que seguir para bajar) y la ferrata. El sendero no tiene perdida y salvo los últimos metros está muy pisado. Desde allí ya se ve el puente y la emoción empieza a aflorar. Al final del camino hay unos cables que facilitan el acceso al pie de la vía, imagino que cuando hay nieve. Llegamos justo cuando están empezando la ferrata un grupo con una pareja, un niño y la que creemos que es la guía, la cual nos pregunta algo sobre un “spanish gay” a lo Pere y yo ponemos cara de ¿que coño nos dice esta? Lucia, bastante más hábil con el inglés, nos aclara que nos está preguntando si llevamos un guía (guide) español. Ahhhhh, no gay!!!!! Le contestamos Pere y yo. Nos equipamos y hacemos algo de tiempo para que avance el grupo anterior. Los primeros pasos no tienen nada de especial excepto las piedras que caen y las vistas que poco a poco nos van mostrando la gente que, como un grupo de pequeñas hormigas en linea, sube al Weissmies en un buenísimo día soleado. Cuando llegamos al tapón que hace el grupo de delante intentamos no ponerlos nerviosos y que sean ellos quien nos dejen pasar, pero llega por detrás una pareja de giris que no tiene la misma consideración e inmediatamente nos piden paso. Esperamos un poco más pero finalmente también pedimos a la guía que nos deje pasar, la cual accede un poco de mala gana. Unas cuantas escaleras y algún tramo más vertical le van dando a la ferrata un poco más de emoción, pero lo mejor estaba por venir. Llegamos a una punta y enseguida se empieza a bajar buscando el inicio del puente. Los cables de la ferrata original, la que describe el libro, continúan bajando hasta el collado para después subir por una arista pedregosa. Nosotros, lógicamente nos pirramos por pasar por el puente. Una vez llegamos vemos que su construcción es una autentica obra de ingeniería teniendo en cuenta donde se sitúa. Los anclajes son a prueba de bombas y los cables de un grosor considerable. Además para los pies hay dos cables unidos lo que da bastante superficie de pisada. Solo una pega, el cable de sustento, el de arriba, esta demasiado alto para la longitud normal de los cabos de las disipadoras e incluso para las cintas de seguro que todos llevamos, lo que además de dificultar el mosquetoneado, especialmente a los más bajitos, nos obligó a todos a hacer mucha fuerza de brazos para que el mosquetón corriera, a parte del desgaste que produjo en este. El viento que afortunadamente no era excesivamente fuerte, nos zarandeaba para darle más emoción al tema, pero no tiene mayor complicación que el esfuerzo de brazos. Pedro y Lucia tienen una pequeña discusión “de altura” ya que el primero le recomienda que se dé la vuelta para no cansarse tanto pero cuando ella se gira va peor y le recrimina el haberle hecho caso. Después del puente viene otra prueba de brazos, la red de parque infantil colgada en el vacío (putos niños que fácil lo hacen). Y ya arriba, el que para mi es el tramo de ferrata más bonito que nunca he hecho. Una gran placa en la que, salvo alguna presa artificial de resina, se realiza la progresión mediante las fisuras y repisitas de la roca y alguna presa hecha con roca y fijada con parabolts. Sencillamente espectacular, casi como escalar terceros y cuartos pero con un patio del copón. Los brazos se cargaban y alguno petaba cual morcillas a la brasa. Superado este tramo se llega a una arista que primero se va por arriba y después se pasa por la derecha hasta llegar a la cruz cimera donde se juntan los que suben por la ferrata, los que suben pateando y los que suben por unas vías de escalada muy guapas que tiene este pico de 3206 metros de altitud. Fotos de rigor y para abajo que ya estarán los niños esperando. Yo decido adelantarme bajando rápido para poder estar más rato jugando con Pau, pero con la mala suerte de perder el camino de bajada y realizar el descenso por un fastidioso pedregal, por lo que al final soy el último en llegar, con el consiguiente cachondeo del personal. Estamos un rato todos juntos para comer, pero el viento que se levanta invita a la dispersión, así que volvemos a cambiar a Belen por Dani y hacemos el tramo superior de teleférico. La aclimatación va surtiendo efecto.

3.WEISSMIES 4027 m.







Esta vez no tenemos aproximación mecanizada, ya que hemos dormido en el refugio de Hohsaas, a 3200 m. Aunque este pico se puede hacer en un día cogiendo el teleférico a primera hora, ya que el desnivel que salvas es de tan solo 1000 metros, en verano es desaconsejable ya que a la hora que bajar puedes encontrarte la nieve en unas condiciones un tanto malas, y como tienes que hacer travesía glaciar es desaconsejable.

Después de una tarde "birrera" y de una cena-merienda que nos sirvieron a las 6 de la tarde nos metimos en el sobre ya que a las cuatro tocaban diana.
Y efectivamente a las cuatro para arriba, salimos con frontales y ya desde abajo intuías que el tiempo no iba a ser del todo bueno, lo pensabas ...."esas nubes cimeras van demasiado deprisa" pero no decías nada y te limitabas a subir sin perder la huella ya que en lo glaciares un descuido y......... eso viene después.

Tras bajar al glaciar Triftgletscher y atravesarlo, y después de una corta pendiente del 40º - 50º, coges el hombro que desemboca en la arista del Weissmies, el viento era insoportable con rachas de hasta 80 kilómetros, según nuestro cálculo, te hacían perder el equilibrio y dudar de lo que tenias que hacer, seguir subiendo o dar media vuelta ya que el frío se iba haciendo mas insoportable, el altímetro marcaba -6º, pero con ese viento la sensación térmica era muy superior, miro para atrás y joder.....Lucia lo está pasando mal, su rostro refleja dolor, se queja mucho de las manos, ella y Pedro, bueno todos parecemos muñecos de nieve blancos de arriba abajo, Felip juega con un "moco" que se le ha congelado en la chaqueta, tras la pregunta de turno Lucia nos da el visto bueno para seguir ya que estamos a pocos metros, pero la visibilidad se reduce a unos pocos metros, de vez en cuando las nubes se despejan y te dejan vislumbrar la cima pero rápidamente otras se interponen y te vuelve a cegar.
Por fin llegamos, dos fotos en un segundo de parada y para abajo cagando ostias, ya casi en el glaciar paramos, resoplamos y comentamos la jugada, desde abajo parece que arriba el tiempo es bueno pero el viento no parece amainar.
Ese mismo día Torner, un amigo que se encuentra intentando Mont Blanc nos envía un mensaje diciendo "Estamos a 4400 metros. Todos para abajo, vientos de 100 km o más", y nosotros lo pensamos, si a 4027 hacia ese día a 4800 no queríamos ni pensarlo, pero bueno las montañas siempre estarán ahí, para que las disfrutes, lo importante es poder volver para intentarlo.

¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, esta es la ley.

Mallory

Antes de llegar al refugio, un poco mas relajados, yo que voy delante en la cordada me despisto y me desvió del camino mas marcado de bajada y cojo nuestras propias huellas de subida, Pedro y Felipe me avisan pero yo pienso...."Que pesaos, si hemos subidor por......", ¡¡ OSTIAS !!, escucho un grito, me giro y ... joder a Lucia solo se le ve la cabeza se había colado por una grieta, se ve que yo la había pasado por encima, menos mal que Pedro reaccionó muy deprisa y protegió la caída con el piolet, la escena fue digna de "caguetas", yo boquiabierto mirando a Lucía, Pedro en el suelo organizando el rescate.... - Tu esto, tu lo otro...¡EH VOSOTROS AQUELLO", y el Felipe...."Mira que eres burro Dani...bla bla bla", después de la histeria inicial sacamos a Lucia de la grieta cual saco de patatas rodando por el suelo y nos dirigimos al refugio no sin algún que otro...."Vaya guía" y esas cosas.
Esto sin duda nos vino bien, ya que a lo que habíamos venido principalmente ha hacer, el Dom de Mischabel 4565m. combinaba subida glaciar mucho mas extensa que esta, con grietas mucho mas grandes y con un desnivel por fin digno para alpes desde el valle a 1400 metros aprox hasta el pico, si remontes mecánicos, en fin montaña pura en esencia y sin embotellar, libre de conservante y estabilizantes.

4.ZERMATT (by Felip).






Este es el día que tenemos libre para estar enteramente con la familia, así que decidimos ir a Zermatt para conocer el “Chamonix-Benicassim suizo”. La verdad es que creo que elegimos bien el valle. El Saastal es mucho más tranquilo que el Mattertal. Aquí las obras, el tren y, sobre todo el turismo, le dan más estrés al ambiente. No obstante, queremos ver el Cervino y cuanto más cerca mejor. La montaña es omnipresente en la población pero también, mires donde mires ves teleféricos y trenes cremallera. Preguntamos el precio de varios y, como todos nos parecen carísimos y pensamos que ya hemos abusado bastante de este medio tan poco elegante, decidimos hacer un pateo por los alrededores de Zermatt viendo cambiar la perspectiva de la montaña. Pasamos junto a la aldea de Ricola, la de los caramelos suizos y llegamos a la de Zmutt donde en uno de los dos bares que hay nos esperan una refrescantes jarras de cerveza que nos bebemos como si fuera agua (de hecho a mí me pareció un poco aguada). Llegamos a un embalse que recogía el agua de los glaciares y que estaba marrón como el barro por la cantidad de sedimentos que llevaba y volvimos por otro camino realizando un bonito paseo circular de montaña en familia. Solo una pequeña angustia al ver una nube puesta sobre la cumbre del Dom que no nos dejo verlo en todo el día.


5.DOM 4565 m (por Felip).




Esta era la actividad estrella de la semana. Una montaña sin teleféricos, con 3150 m de desnivel (uno de los mayores de Alpes) y encima queríamos subir por la arista Festi, la mas complicada de las rutas normales para subir a la montaña más alta situada enteramente en Suiza. De las cumbres principales es la tercera más alta de todo el macizo, después del Montblanc y el Monte Rosa. Y como hasta ahora todo nos había salido bien, no se veía ni una nube en el cielo y daba previsión de buen tiempo para lo que quedaba de semana, teníamos la moral a tope.
Para no encantarnos realizamos la aproximación al refugio saliendo desde Randa, pueblo situado en el valle del Matter, a las nueve y media de la mañana. No queríamos sorpresas, pero eran tantas las ganas que en tres horas y media ya habíamos hecho los 1500 metros hasta el Domhütte, donde habíamos reservado noche. La subida es muy bonita y pronto vemos que el día será caluroso. Al principio te metes en un bosque y cuando se acaba te encuentras una pared escalonada que vas superando con ayuda de cables y escalones. Nosotros nos equipamos con arnés y casco como si fuéramos a hacer una ferrata, pero lo cierto es que es bastante fácil y no nos hizo falta utilizarlos. La última parte es una pedrera de rocas grandes, pero pese al desnivel la subida no se hace demasiado pesada. Lógicamente somos los primeros del día en llegar. Nos encontramos con unos vascos que habían hecho cumbre y ya bajaban y después con unos navarros que también habían subido pero se quedaban en el ref. a dormir para hacer otro pico al día siguiente. Pensábamos que estaríamos prácticamente solos pero poco a poco iba llegando gente hasta petar el pequeño pero perfectamente situado edificio.



Entre lata y lata de medio litro de cerveza salíamos a pasear para estirar las piernas, hacer fotos al Cervino o al Weisshorn o para asegurarnos que, de momento, el tiempo aguantaba. Cena y a las 6 al saco ya que el guarda nos despertará implacablemente a las 2 y cuarto de la madrugada. Pedro, como siempre empieza enseguida su sesión de ronquidos y nos descojonamos con los navarros. A las pocas horas de dormirnos: Guttenmorgen!!!!!! Nos dice el cabrón del guarda mientras enciende todas las luces. En ese momento entendimos lo que debe ser la mili los que no la hemos hecho. Bueno, desayunamos y enseguida nos ponemos las pilas. Casi todos vamos a la misma montaña encordados en procesión por el Festigletcher, menos la pareja de navarros que van al Lenzpitze, bastante más difícil, y algún grupo más que vemos que siguen su huella. Pero tras lo que sin duda es el punto clave de toda la ascensión, el festijoch (joch=collado), se separa la vía normal por el glaciar y la vía por la arista Festi.


La subida al festijoch no es difícil y tiene una maroma azul que en algún tramo los desprendimientos de roca han roto por completo, pero requiere precaución más que a los posibles resbalones a la caída de piedras de los grupos que te preceden. Nosotros pillamos a un grupo de chavalines delante que nos frieron a pedrás, y menos mal que llevábamos casco, si no nos cagamos. Al llegar arriba una travesía en pasamanos (me gustaría saber como se pasaría este punto sin la maroma fija) te deja al otro lado, sobre el Hohberggletcher tras pasar unas placas conmemorativas de peña que la ha palmado en esa montaña (que manía). Desde aquí coges la arista, de 800 metros de desnivel y ya no la dejas hasta arriba del todo.


Nosotros llevamos delante a un guía de Munich con dos clientes que se dieron la vuelta antes de hacer cumbre y detrás a una pareja que parecían padre e hijo y que llegaron arriba poco después de nosotros.




La verdad es que en las condiciones de nieve que nosotros la encontramos tampoco es una arista a la usanza. Excepto en puntos muy concretos, mas bien te daba la sensación de estar subiendo una pala de nieve que una arista. No pisamos roca y la verdad, nos pareció más fácil de lo que nos esperábamos, eso sí, jodidísamente larga. Además conforme iba pasando el tiempo, el cielo se iba cubriendo y el viento empezaba a soplar y, no tanto como en el Weissmies pero volvimos a hacer cumbre con frío y sin visibilidad, tras casi 7 horas de ascensión. En la cima una finísima arista lleva a una cruz de hierro, aunque el punto más alto parece estar antes de llegar. El viento sopla y el frío aprieta, así que rápidamente nos vamos para abajo, esta vez por la ruta normal buscando el refugio que nos darán las paredes del glaciar. Ya lo tenemos hecho y Pere y yo empezamos a hacer el gilipollas con la cuerda que nos une intentando tirarnos al suelo el uno al otro. Al final la que cae es la pobre Lucia y el Padre Daniel nos da una reprimenda como si fuéramos un par de monaguillos gamberretes. Un poco de tensión para no olvidarnos que hay que cruzar aun el glaciar y seguimos. Fotos de las impresionantes grietas y seracs y llegamos de nuevo al Festijoch. Cometemos el fallo de no desencordarnos y ahora lo pasamos peor que a la subida ya que el hielo se ha hecho agua y la tierra barro, pero bajamos sin problemas. Se nos ha hecho más tarde de lo necesario y la nieve se ha reblandecido. Vemos que alguno se ha pegado algún susto al hundir las piernas saltando una grieta, lo que nos recuerda nuestra experiencia del Weissmies y nos hace ir con más cuidado. Doce horas después de salir del refugio llegamos de nuevo a él ya con el recuerdo del Dom en la mochila, pero aun tenemos que bajar a Randa. Pedimos unos platos de espaguetis pero como no hay, nos conformamos con unos trozos de tarta de queso (tampoco está mal el cambio). Recargamos un poquito las pilas que ya estaban bajas y empezamos el descenso. A mí me empieza a doler la espalda de la mochila, así que decido bajar rápido y mientras espero a los demás me pasan dos cosas curiosisimas. Primero una mujer mayor me dice en francés que he aparcado en la plaza de parking de su hija, situada frente a la iglesia pese a que tiene pinta de ser un trozo de hierba junto a una calle. Me dice que o le doy 10 francos suizos (unos 6 eurines) o me denuncia. Yo para no reñir le digo que le pagaré cuando vengan los compañeros, ya que no me queda dinero. No le hace mucha gracia, pero me dice donde vive para que le lleve el dinero. Aun estoy alucinando cuando mientras estiro sentado en un banco pasa otra mujer y me pregunta si quiero beber algo. Le digo que me muero por una cerveza pero que no tengo dinero y se saca una cerveza fresca del bolso y me la regala. Se me queda cara de que en ese pueblo están todos un poco más paya que paquí. Cuando llegan los colegas les cuento las historias y se petan de risa. Le llevo los 10 francos a la abuela del parking quien empieza a pegarme la brasa con que tiene una casa de alquiler, quizás sorprendida por la poca batalla que le he planteado a la hora de pagarle su “multa”, pero es que yo hoy no tengo fuerzas para reñir con nadie…….. y si están locos estos suizos?




*** Líneas de peloteo para que no se nos enfade el Felipe.

panoramica desde el Domhütte


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