Nevera de Mariola - Cava Gran Serra de Mariola - Agres, Alicante


Distancia: 7,5 Km. 
Tiempo estimado: 2 h. 45 m. 

Mapa



info de conselleria.
Partimos del área recreativa del Convent d’Agres, que cuenta con mesas de piedra y madera, restaurante y fuente. Iniciaremos la subida por el margen izquierdo desde el que podremos ver el Barranc del Molí y la población de Agres con su fisonomía característica, deslizándose por la pendiente de la montaña. En pocos metros nos situamos a los mismos pies del santuario (punto 1). La senda, bastante empinada al principio, se adentra en el poblado y sombreado Barranc de l’Assut, que se junta aguas abajo con el Barranc del Molí, donde se construyó un azud, con el fin de regular el abundante caudal. La senda continua elevándose, encontran-do muchas travesías que han ido abriéndose durante años; por tal de evitar la incipiente erosión, recomenda-mos seguir siempre la opción de menor pendiente. Atravesaremos la ladera colonizada por un interesante matorral mediterráneo con pino carrasco. Poco a poco iremos dándonos cuenta de la cautivadora panorámica que va emergiendo a nuestras espaldas. Cruzaremos una pista forestal que conduce al Barranc de la Teixera d’Agres, pero nosotros seguiremos hacia arriba, continuando por senda hasta llegar a las inmediaciones del Refugi del Montcabrer del Centro Excursionista de Alcoy, donde se localiza la Cava del Teix (construida en el s.XVIII), y que pasa prácticamente desapercibida por estar totalmente cubierta de hiedra. A esta altitud será fácil encontrar la carismática y apreciada salvia de Mariola y el punzante diorno azul, bien adaptado al viento y las heladas. Coronando la cima del Molló del Teix, también conocido como Comptador, se encuentra enclavada la caseta de vigilancia. Este punto ofrece una situación privilegiada desde donde podemos contemplar el colosal Montcabrer, los valles interiores de Mariola, el Recingle y la Cava Gran, la Valleta d’Agres y las comarcas de la Vall d’Albaida i la Costera, el Benicadell, el pantano de Beniarrés y la Safor al fondo, Albureca, Almudaina, la Serrella y Aitana. Para continuar el itinerario seguiremos por la pista forestal que desciende en dirección sudoeste hacia la Cava Gran (también llamada Cava Arquejada), símbolo inequívoco de esta sierra. Construida entre los siglos XVII i XVIII, estuvo en uso hasta principios del s. XX, volviéndose a utilizar puntualmente durante la Guerra Civil. Tiene 11 m de profundidad y 15 m de diámetro interior, con seis arcos de estilo gótico apuntados en los extremos del hexágono exterior y unidos en le centro; esta estructura sostenía la bóveda de viga y cañizo, rematada con teja moruna. En su interior puede verse un vigoroso tejo. En este sector elevado de la sierra, encontramos el hábitat prioritario de muchas aves como el cuervo, la collalba rubia, el acentor alpino, la rara bisbita campestre, además de aves rapaces como el pequeño cernícalo o el águila real. Volveremos sobre nuestros pasos hasta el Refugio y cogeremos la pista forestal que baja por la izquierda en dirección noroeste, permitiéndonos contemplar en todo momento un paisaje, no por antropizado menos bello, con la valleta d’Agres y las sierras que la cierran en el horizonte. A lo largo del camino encontraremos numerosas especies típicas del matorral mediterráneo con un estrato arbustivo compuesto por enebro, coscoja, aliagas, romero, brezo, torvisco, jaras y otras plantas de menor porte como la manzanilla borde, el tomillo, y la uña de gato, colonizando fisuras y agujeros a la vera del camino.
Al tiempo que descendemos, podemos encontrar señales de alguna garduña, zorro o jabalí. En verano es más fácil encontrar algún reptil como la culebra de escalera. Después de varias curvas, el camino pasa por la conocida en Agres como la Font del Tío Rufino, para acabar cruzándonos con una pista asfaltada, que de seguir hacia la izquierda (hacia occidente), nos conduciría al área recreativa de la Font del Molí Mató, donde se conserva uno de los mejores ejemplos valencianos de vegetación asociada a fuentes y manantiales, sobre una tosca de extraordinarias dimen-siones. Para regresar al punto de inicio, giraremos a la derecha, llegando hasta las primeras casa del pueblo y continuando por el camino del Convent, flanqueado por monumentales cipreses  que nos dan la bienvenida de nuevo, por delante de las cavidades conocidas como Les Coves del Bou.

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