CRESTA PERDIGUERO, TUCA LITEROLA, PICO ROYO, AGUJA LITEROLA F+


Material:
Dificultad: Fácil, pero muy largo
Horario vuelta completa: de ocho a doce horas en verano.



Hacia las ocho de la tarde llegábamos a Benasque después de un caluroso viaje, llamamos a Belén para desearle buenas noches, su voz sonaba tranquilizadora, un tanto rara, ahí, al otro lado del teléfono, era la cuarta o quinta vez que no se venía para compartir un vivac en las alturas, pero ahora las circunstancias mandaban y se tenía que quedar.
Moli, mi perra, un Husky siberiano adoptado (mas bien Husky mediterraneo) se había pasado el último tercio del viaje algo inquieta, quizás sienta el pirineo a kilómetros, la verdad es que la excusa del viaje era ella, por lo menos la oficial, pues más ganas tenía yo de volver a pisar cumbres y de quedar asombrado de la belleza de estos parajes, que ella de rebozarse en los neveros cada vez más escasos que se disgregan en las
caras nortes.
Lo teníamos todo preparado, coger la mochila y salir zumbando, sin perder tiempo. Dejamos aparcada la furgoneta un poco más allá del cartel indicativo de el valle de Literola, el cartel indicativo de la ruta marcaba 1h,30min. a la cabaña literola, el objetivo era vivaquear en el ib
onet del mismo nombre, a la altura de la cabaña llenábamos 50 min de marcha, las ganas podían más que el cansancio de cinco horas de coche. Alrededor de las nueve y media llegábamos al ibonet, algo de comer y al sobre, por cierto sin saco, se me olvido, y me iba a acordar toda la noche.
Después del penoso vivac y con las primeras luces desayunamos e iniciamos el ascenso hacia el collado de
Ubago, la visibilidad era práctica mente nula, pero la ruta estaba muy marcada por hitos bien puestos, en caso de niebla, no perder nunca los hitos, ya que se podían divisar a escasos metros de distancia.
Al principio del ibonet , donde el el ibón blanco de literola vierte sus aguas, nos desviamos hacia el este, subiendo por fuertes pendientes entre canchales pedregosos y siempre, insisto, si perder los hitos encontramos el collado de Ubago, un leve claro nos dejó ver la parte de la coma de perdigueret, que sube desde Estós, y parte del posets, a nuestra izquierda se erigía desafiante el Perdigueret, otra cumbre casi olvidada por no ostentar el dudoso titulo de tres mil, y a la derecha el contrafuerte del Perdiguero, morrenas de piedras nos esperaban en su ascenso hasta encontrarnos con el hito este del Perdiguero , este considerado tres mil secundario cuando en otra situación lo pasaríamos por encima sin práctica mente darnos cuenta.
Seguimos subiendo por semejante glera de cascajos hasta que al fin, con mas visibilidad, pues parecía que iba a despejar, nos encontramos con la cumbre del Perdigero, la sorpresa fue encontrar una tienda de campaña arriba, instalada en uno de los tres vivacs habilitados, y más sorpresa fue que al abrirse la tienda tras la curiosidad de Moli, apareciera Roberto, del mismo club que yo. Estaba acompañado por un amigo y los tres, bueno los cuatro descendimos al hito oeste del Perdiguero.

De vuelta a la cumbre principal, el dia parecía haber decidido despejarse por completo, así que tomamos, bueno, tome la decisión de continuar la arista de bajada hacia el collado inferior de literola, nos encontramos con dos franceses que subían y que con cara de asombro me intentaban
explicar que la perra no pasaría un supuesto paso vertical que después no existiría, según la información que llevaba hasta el collado de literola la arista era fácil, y así fue.
Los picos fueron cayendo uno tras otro, aunque realmente no tienes sensación de haber hecho otro hasta llegar a la punta Literola, y eso que antes en teoría has pasado dos más, la Tuca de Literola y El pico Royo (característico por su color rojizo y de piedra diminuta en comparación con todo lo que le rodea). Eso sí, las vistas hacia atrás son espectaculares, el Perdiguero se erige como una erupción de piedras por encima de todo lo que le rodea, hacia el norte la agujas de Lezat u
nidas a la arista desde el pico Cabrioles hasta el no menos impresionante y puntiagudo pico de Bom o Boum, pasando por el Malpás y su cara sur precipitándose al vació en una pared atractiva para la escalada.
Retrocedimos hasta el collado superior de Literola, después de haber llegado al último de los tres miles, la aguja de Literola, pues la bajada por el collado inferior parecía tener algo de hielo y no llevaba piolo, y tras una baja larga y pedregosa llegamos al parking, la pobre Moli tenía las pezuñas algo hinchadas de tanta piedra, pero en su cara se notaba la satisfacción de haberse sentido un poquito mas libre que de costumbre.

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